Festival Ritmo 2015

Sold Out!. No se puede empezar un festival con mejor pie. Tercera edición, nuevo emplazamiento. RITMO: gran nombre, muestra lo que ofrece, de forma rápida y certera, aunque en este nuevo paraje agreste como él solo, apetecería rebautizarlo como el Woodstock granadino. Rodeados de pinos, suelo cubierto por sus aromáticas agujas, amplis bien colocados (no no no, puestos, quería decir) en una linda barcaza azul…así es el escenario en el Espacio Escucha, que además facilitaba que nadie se perdiera nada al estar en cuesta abajo a modo de anfiteatro natural.  El Espacio Descubre, emplazado a la orilla del Pantano del Cubillas, junto al embarcadero que hacía a su vez de piscina y trampolín improvisado, parecía una suerte de guateque ye-yé, divertido y diferente al ofrecer en un momento dado la Mute Disco, unos excelentes mojitos y una especie de galería natural en la que se exponían varias obras de artistas rompedores. De camino a las cabañas nos sumergimos en el Espacio Baila, la zona más amplia con diferencia, lista para las sesiones rompedoras de baile que llevaron al público a cerrar como Cenicienta, al dar las doce.

En las inmediaciones de este palacio natural, ya que de cenicientas nos tratamos, hubo lugar para otras artes además de las musicales con el Espacio Mira, que nos trajo la propuesta experimental del artista Miguel Puertas junto al compositor Las Barbas Indómitas y la instalación del artista Pablo Capitán Del Río; “La fuga Ebria”… y no, no trata de describir como acabaron algunos asistentes.

Mención especial merece el Espacio Kids, donde para solaz y disfrute de los padres, se podía dejar a los niños a buen recaudo hasta bien pasadas las once, hora en la que fueron devueltos como si siguieran al Flautista de Hamelín, agotaicos y siguiendo la estela del último de los conciertos de la noche.

El Espacio Baila fué en un crescendo de energía y afluencia de público; nos pasamos entre cambio y cambio de grupo del Espacio Escucha, y acabamos la noche al son de Cora Novoa, exhaustos, cansados pero contentos.

En el Espacio Escucha, por orden de actuación, que curiosamente fué de más eléctrico, pasando por lo espacial y electrónico, hasta casi acústico, tuvimos la suerte de ver a Red Passenger, seguidos por tierra y mar, bueno, agua en este caso, ya que piragüistas que pasaban por detrás del escenario pararon sus naves para deleitarse con su encanto y aplaudirlos efusivamente al terminar; Éter, cuyos hipnóticos y psicodélicos ritmos impulsaron la comunión con la naturaleza que nos rodeaba; Fiebre, combinando cual dry martini sus letras casi rapeadas con músicas exóticas y envolventes (primera vez que vemos quijada de mula peruana como instrumento de percusión); Holögrama nos hicieron experimentar nuevas sensaciones con sus experimentaciones sonoras; Helena Goch endulzó la tarde con su voz y guitarra folk; Hi Corea! volvieron a envolvernos en sonidos atmosféricos, creando expectación para las tres cabezas de cartel del festival: Julio de la Rosa estrenando su flamante Goya se acompañó por su guitarra y consiguió el primer lleno del Espacio Escucha, que ya no bajó sino que no hizo más que seguir llenándose con Sr. Chinarro y su lucha constante con los amplis, que le dieron disgustos y ganas de arrojar sus vinilos al pantano, y Ángel Stanich, que pese a tocar de noche iluminado por una tirilla de bombillas a su espalda, creó un ambiente fantástico y más rockero (por fín!) subido a su tabla batería y acabando con una cuerda menos pero con rollazo de más, fantástico acabar un festival escuchando “Metralleta Joe”. Por Ana Cañabate

Próximamente desde www.culturagranada.com más musica, más reportajes y más cultura. Stay tuned!

Festival Ritmo 2015

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